Donde dije digo, digo Diego.

No que no esta muerto el blog, aunque últimamente lo parezca, he estado un poco desaparecida del universo blogero este verano y no es porque me haya tomado unas súper vacaciones y haya desconectado a tope, que más quisiera!! Todo lo contrario el mes de Julio hemos estado trabajando a tope y he tenido poco tiempo para mí (esto incluye a este mi pequeño rinconcito de desvaríos que llamo ”Sin botón de pausa”)

Esta vez quería hablaros de mi pequeña, para variar, ya sé que me repito más que el ajo, pero es que es mi tema preferido y es que…desde que soy madre todas mis conversaciones empiezan y terminan en ella, da igual que hable con mi madre que con alguna amiga sin hijos (de las pobres que están aburridas del mono tema ya), pero de que voy a hablar si mi día a día y mi universo gira en torno a ella.

Esta mañana he leído un post de una mamá precisamente hablando de los cambios que ha sufrido su vida desde que es mamá y la verdad que me he sentido muy identificada con el tema, precisamente estaba pensando hablar de ese tema, pero como que coincidimos en muchas cosas no voy a ponerme ha hablar de eso ahora y que me llamen copiona, precisamente ahora que todo se plagia. Se plagia o coincidimos? porque con tanta información y tanta gente opinando por doquier es fácil que cada vez más varias personas coincidamos en nuestros pensamientos y en nuestros escritos.

Bueno que me voy en devaneos, hoy quería hablaros de otro tipo de cambios de los cambios en la mente, en mi mentalidad concretamente. Hay cosas que cuando no eres madre das por sentado, ciertos principios o conductas que crees que van a misa y que son así sin más y que después te das cuenta de que lo que creías ya no es, que es muy fácil ver los toros de la barrera pero cuando te toca a ti lidiar con el toro la cosa cambia y mucho.

baby-84626_640

Esto lo digo porque me recuerdo un par de años atrás, quizá tres, en el centro médico observando a varios niños muy pequeños (seguro que por debajo de tres años) manejando los teléfonos móviles de sus padres como si llevaran toda la vida con ellos. En ese momento pensé que barbaridad unos niños tan pequeños y ya con un teléfono móvil en las manos…no, no, nooo! yo nunca caeré en la tentación de dejarle el teléfono a mi hijo para que no me moleste. Cómo?? Escucho a mi yo de hace unos años y me río de mi mima, esta claro que el dicho aquel de: ”nunca digas de este agua no beberé” es de lo más acertado.

Yo era de las que pretendía tener alejada a mi churumbelita de toda tecnología dañina para su vista y cerebro (pretendo esto mientras yo por trabajo o por vicio paso horas sentada frente al ordenador), quería que estuviera todo el día jugando en casa o en la calle, con poca tele y por supuesto sin ordenador, sin tablet y sin teléfono. La realidad es muy distinta, lo cierto es que a sus casi dos años no puede pasar un día entero sin ver a su Pepa Pig, Pocoyo, Pica Pica o Cantajuegos en el ordenador (que ya se levanta por la mañana y se va derechita al ordenador) y mamá la deja porque es la única forma de que desayune o se coma el postre o la merienda…Me he descubierto dejándole el teléfono para que me deje mantener una conversación de 5 minutos seguidos o para evitar que me monte un pollo en algún lugar público….nooooo! Le compramos una tablet (sí, sí para ella, con año y pico,para que fuera tranquila en el coche y no llorara tanto en los trayectos a casa de mis suegros en el pueblo), yo que cuando mi hermana compró una tablet para mi sobrino con 4 o 5 años dije ¿no es demasiado pequeño para tener una tablet? Y lo último ha sido incorporar la tablet a las comidas…caímos en la tentación en una cena en la playa…lo cierto es que así pudimos terminar de cenar medio tranquilos (la primera cena que hemos hecho fuera de casa desde que mi hija nació dicho sea de paso), y la gran ventaja es que ella comió sin enterarse..pero, ¿no nos estaremos pasando un poco, ya?

Y es que nuestros pequeños ya nacen rodeados de aparatitos tecnológicos, lo maman desde pequeñitos y claro como les vamos a negar algo que están viendo a todas horas, ellos imitan todo y si nos ven todo el día en el ordenador evidentemente es eso lo que van a querer hacer. Es increíble que un teléfono o el mando de la tele les llame más que cualquier juguete del mundo y esto antes de que les salgan ni siquiera los primeros dientes.

Nuestro trabajo nos obliga a estar muchas horas frente al ordenador pero en el tiempo libre intento pasar más tiempo con ella, por las tardes toca piscina, parque y mucho juego, así que al final del día no ha quedado ni un pequeño hueco para el blog.