17 meses de amor incondicional

Hacía días que no escribía y tenía esto un poco olvidado y es que han sido días agotadores entre gripe e insomnio y  mucho trabajo, intentaré mantenerlo un poco más activo.

El miércoles 18 se cumplieron 17 meses desde que conocí al amor de mi vida. Y si leyera esto Papá se preguntaría ¿cómo? ¿el amor de su vida no era yo? y yo le contestaría si mi amor, el amor de mi vida sigues siendo tú (como en la canción de Camilo Sexto). Pero ahora tengo dos amores que llenan mi vida día y noche.

Han sido 17 meses de mucho insomnio, muchas noches en vela con dolor de brazos, de espalda, con dolor de cabeza, con horas de infinita paciencia sentada frente a ti cantándote, distrayéndote con mil objetos que han acabado siempre tirados en el suelo una y otra vez, sólo para que comieras una cucharada. Tu padre y yo acabamos cada día agotados contigo mientras tú, mi pequeña reina, eres una fuente inagotable de energía! Pero todo el cansancio y el esfuerzo se disipaba viendo la enorme sonrisa que se dibujaba en tu cara cuando conseguías un logro, jugando al escondite con papá o cuando te salías con la tuya.

En todo este tiempo hemos disfrutado con tu aprendizaje, como cuando aprendiste a chascar los dedos, eras muy muy pequeña y ahora se te ha olvidado. Cuando aprendiste a pelar una mandarina o a comerte un Petit Suis tu solita sin mancharte tan apenas. Cuando diste tus primeros pasos sola o tu primera carrera, porque desde que aprendiste a andar sola no andas si no corres a todas partes, como hoy que corrías con los brazos abiertos cómo si fueras a volar. Y como esos días que te dio por estirarte hacia arriba, de puntillas, poniendo los codos hacia atrás a la altura de los hombros. Te decíamos Judith, a ver como creces y tu hacías esto queriendo crecer y todos reíamos.

Estas en una etapa muy graciosa y te comeríamos a besos a todas horas. De hecho yo lo hago siempre que puedo, besarte y abrazarte y llenarte de caricias. Han sido 17 meses de besos y caricias que no cambio por nada del mundo (hay que aprovechar ahora que luego lo mismo creces y ya no tienes ganas de tantos besos). Han sido 17 meses de un amor tan grande que no me cabe en el corazón, un amor que sentía ya antes de conocerte y que ha ido creciendo día a día contigo. Siempre había oído que no hay amor tan grande como el de una madre a su hijo, pero todo lo que se dice es poco y no es comprensible del todo hasta que se siente. Y sólo vivo par a ti, para seguir queriéndote con toda el alma y para seguir viéndote crecer, cuidándote, acunándote durante horas por las noches, cantándote nanas y susurrándote al oído para tranquilizarte cuando te pones tan nerviosa que no puedes coger el sueño.  Y sólo quiero vivir en el futuro para verte soñar, para fomentar esos sueños, para educarte, para mimarte y para seguir viéndote crecer y aprender que la vida (aunque no siempre es un camino de rosas) merece la pena vivirla y sobre todo vivirla con las personas que amas.

Balance fin de la guerra. Judith vs Gripe

Después de tres semanas luchando contra los virus, podemos decir que hemos ganado la guerra. Ahora toca mirar atrás y hacer balance de las pérdidas.

En estos días nos hemos dejado atrás unos cuantos kilos y alguna que otra ‘’buena costumbre’’

Peso de las víctimas: mamá antes 60 kg, ahora 58…2Kg de pérdida! no está mal si fuéramos de cara a la operación bikini! Cualquiera lo celebraría! pero sinceramente no soy de esas mujeres que se pasan media vida delante del espejo recortándose el flotador con la mirada y lamentándose de lo que he ganado esta Navidad. Sinceramente no veía que me sobrara nada, aunque tampoco es para alarmarse, no lo veo como algo positivo, sino como una consecuencia de la falta de descanso y la mala alimentación de estos días.

La más importante, mi peque, antes de los viruses estaba en 10.500 kg, perdió hasta 10.300Kg y en esta última semana comiendo ha recuperado hasta 10.800 Kg Podemos decir que estamos recuperados!! Ya era hora!

Buenas costumbres que hemos perdido por el camino. Durante los días que estuvo mala como no comía nada de nada, nos empeñamos en darle cualquier cosa, galletas, chocolate…lo que le gustara mientras comiera algo…bien, pues ahora no hay quién la saque de al lado del armario de las galletas! Y nos cuesta horrores hacerla comer otras comidas (aunque nunca ha sido muy buena comedora), tiene que acabar las comidas con un trozo de chocolate o una galleta.

Otra pérdida importante es el tema del sueño, si últimamente (digo últimamente porque tampoco ha sido nunca de buen dormir) parece que podía dormir 4 y 5 horas seguidas sin despertarse a mamar! Todo un récord para nosotras! Pues bien, esa racha de buena suerte o más bien esa muy buena costumbre que nos había costado 15 meses adquirir se ha perdido en estas tres semanitas, mientras estuvo mala nos tocó pasar noche sí y noche también en brazos de mamá y ahora no me aguanta más de 2 horas seguidas durmiendo…(por la noche) las siestas si se las echa de tres horas! Y por las mañanas se despierta cada media hora, eso sí no se desvela a mitad de la noche sus 2 o 3 horas…con lo que nos había costado tranquilizarnos a la hora de dormir.

Otra de las consecuencias de la Gripe y de este frío (llámese ola de frío o cierzo de narices que es lo que de verdad suele hacer en Zaragoza) es que durante este tiempo hemos vivido un encierro en casa,  24 horas al día y a mí ya se me empiezan a caer las paredes de la casa encima. Y sí a mí se me caen las paredes o más bien soy yo la que ando con un ánimo encrespado subiéndome por las paredes puedo entender que mi pequeña (sabiendo que el tiempo para ellos pasa mucho más despacio) este un poquito más irritable y apática de lo normal. Ya viene siendo hora de plantearse salir un poquito….aunque la última vez vinimos con un virus más fuerte que la anterior (y eso que sólo fuimos a un centro comercial…plagadito de niños y bebés con sus virus en ebullición)…la verdad que me da un poquito de pánico. ¡Es por eso no la llevo a la guardería! pero no quiero ser una madre súper protectora de esas que establecen un perímetro de seguridad alrededor de su retoño, ni meter a la chiquilla en una burbuja. Para eso ya está su padre, que es un pelín más exagerado que yo.

En fin, en definitiva a la hora de luchar contra la Gripe, aunque ganemos la guerra el balance siempre es negativo, así que esperemos no pillarla más al menos en lo que queda de año (que optimista) o al menos no tan fuerte!