Tempus Fugit

Que el tiempo se nos escapa de las manos es una percepción que tenemos muchas veces a lo largo de nuestras vidas. Tempus Fugit es una expresión algo barroca y pesimista que aunque confieso era una de mis favoritas cuando la aprendí en mi adolescencia, no me gusta utilizar en demasía.

Lo que sí es cierto es que la percepción del tiempo cambia a lo largo de nuestra vida y cuanto más mayores nos hacemos (o más nos acercamos a la muerte, de ahí la percepción pesimista del pensamiento Barroco) más raudas y veloces pasan las agujas del reloj, esto se multiplica por 100 cuando tenemos a nuestro alrededor pequeñajos, dícese sobrinos, hijos de nuestras amigas, etc…de una cita a otra como han crecido, como ha pasado el tiempo! madre mía!arte_contemporanea_029

Pero está sensación se multiplica por 1000 cuando los pequeños son los tuyos y los ves crecer a marchas forzadas y en esas estoy yo ahora diciéndome si hace cuatro días que estábamos en la clínica y ¡ya han pasado 16 meses!, mi niña empieza a comportarse como una niña, ya no tanto como un bebé…ya es capaz de comerse solita un petit-suis sin mancharse casi, (¡¡eso sí manchando el suelo porque cuando la niña se cansa tiene que tirar la cucharita!!), sabe pelar una mandarina ella sola, dibujar ”Picasos” en el papel. Y otras hazañas más peligrosas como subir y bajar al sofá (y al respaldo que da más miedito), subir escaleras, abrir y cerrar cajones pesados, tapar y destapar botes y un largo etc. porque eso sí las hazañas peligrosas les llaman y mucho.

El caso es que este período de mi vida se ha pasado muchísimo más rápido que el resto, no sé si  a vosotros los padres y madres de la blogesfera os pasará lo mismo o soy yo que soy demasiado exagerada.

Rememorando nuestra infancia recuerdo esos años como la mitad de mi vida, cuando en realidad fueron muchos menos, pero entonces el tiempo parecía pasar mucho más despacio, supongo porque entre otras cosas teníamos más tiempo para disfrutar, para reír y para jugar. Cuando había algún acontecimiento importante, por ejemplo se acercaba la fecha de nuestro cumpleaños, el tiempo se ralentizaba sobre manera y ese momento parecía no llegar nunca y luego cuando llegaba todo pasaba volando. En realidad esta es una sensación de la infancia que se repite a menudo en la edad adulta, que decir de nuestras fechas importantes, nuestra boda, incluso nuestro embarazo o el nacimiento de nuestro bebé hubo que esperarlos por un período interminable y sin embargo pasaron raudos y veloces por nuestro lado de manera que casi no nos enteramos.

Por eso y para eso, porque el tiempo es efímero y los momentos inolvidables y especiales también lo son, me he levantado esta mañana con el propósito de llenar mi vida y la de mi peque de momentos inolvidables y disfrutar con ella cada día, aprendiendo a jugar y a hacer cosas nuevas y divertidas cada día, a reír sin medida y a amarla también sin medida.

2 comentarios en “Tempus Fugit

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